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fragment de la carta de dissolució de la Fracció de l’Exèrcit Roig (RAF),
organització armada de l’Alemanya Federal.
A pesar de todo
lo que deberíamos haber hecho de otra manera, en esencia era correcto
enfrentarse a la situación en la República Federal de Alemania (RFA) e
intentar obstaculizar con resistencia las continuidades de la historia
alemana. Queríamos que la lucha revolucionaria también tuviese una
oportunidad en la metrópolis.
La RAF ha
emprendido la lucha, y la ha intentado desarrollar a lo largo de más de
dos décadas, en un terreno social impregnado por pocas muestras de
resistencia y por la ausencia de un movimiento contra el fascismo, y por
la existencia, esos sí, de una población leal al fascismo y a la barbarie.
La liberación del fascismo tuvo que llegar, a diferencia de otros países,
desde fuera. Aquí no se tomó la decisión de realizar una ruptura “desde
abajo” con el fascismo. Han sido pocos los que en este país se han
enfrentado al fascismo.; demasiados pocos los que dieron muestras de
humanidad. Ellos, los que lucharon en la resistencia judía, comunista o en
cualquier otra resistencia antifascista fueron importantes para nosotros.
Y siempre lo serán. Eran los pocos rayos de esperanza en la historia de
este país, desde que el fascismo empezó en el 33 a exterminar todo lo que
hubiera de social en esta sociedad.
Al contrario que
ellos, la tendencia de esta sociedad ha sido, casi siempre, aceptar lo que
dicen los poderosos: es la autoridad la que determina lo que es legítimo.
Dentro del proceso de destrucción social de esta sociedad, que fue la
premisa indispensable para el genocidio cometido por los nazis, la
indiferencia respecto a los demás continua siendo en el presente un
aspecto fundamental. Después del fascismo nazi, la RAF rompió con estas
tradiciones alemanas y las privó de toda aceptación. Fue el frut de este
rechazo. No sólo ha repudiado estas continuidades nacionales y sociales,
sino que ha transformado su repulsa en una lucha internacional, cuya
práctica supus tanto el rechazo y el ataque contra el Estado alemán y las
relaciones de poder en la República Federal como también contra las
estructuras militares de sus aliados en la OTAN. Esta alianza, en cuya
jerarquía los EEUU representaban la fuerza impulsora y tenían el liderazgo
indiscutible, intentaba sofocar las rebeliones sociales y acabar con los
movimientos de liberación en todo el mundo valiéndose de los militares y
de las guerras. Las guerrillas de la metrópolis han devuelto la guerra que
aquellos libraban lejos de los centros de poder al corazón de la bestia.
Hemos
respondido a las condiciones de violencia con la violencia de la revuelta.
Al mirar atrás,
no vemos una trayectoria sin dificultades y libre de errores.
Pero hemos hecho
un intento y con él hemos traspasado muchos límites establecidos por los
que detentan el poder y asumidos por la sociedad burgesa.
La RAF no ha
podido mostrar un camino para la liberación. Pero en estas dos décadas
hemos contribuido a que hoy en día exista la idea de liberación.
Cuestionar el sistema era y continúa siendo legítimo minetras haya dominio
y opresión en lugar de libertad, emancipación y dignidad para todos y
todas en todo el mundo.
(...)
Dejamos atrás un
camino común. Esperamos que nos volvamos a encontrar todos y todas y
muchas personas más en el desconocido y sinuoso camino de la liberación.
Queremos
recordar a todas las personas que han muerto en todo el mundo en la lucha
contra la dominación y por la liberación. Ellas se han puesto al frente de
unos objetivos que son las metas del presente y del mañana, hasta que no
se hayan eliminado todas las circunstancias que hacen del ser humano un
ser esclavizado, abandonado y despreciado. Su muerte es dolorosa pero
nunca habrá sido en vano. Ellas pervivirán en las luchas y en la
liberación del futuro.
Nunca
olvidaremos a los camaradas del Frente Popular para la Liberación de
Palestina (FPLP), que en
otoño de 1977 como muestra de solidaridad internacional dejaron sus vidas
por intentar liberar a los presos políticos alemanes.
Hoy queremos
recordar especialmente a los y las que se decidieron aquí a darlo todo en
la lucha armada y por ella murieron.
Nuestra recuerdo
y nuetsro reconocimiento va para todos aquellos y aquellas cuyo nombre no
podemos citar porque no lo conocemos, y para Petra Schelm, Georg von
Rauch, Thomas Weissbecker, Holger Meins, Katharina Hammerschmidt, Ulrich
Wessel, Siegfried Hausner, Werner Sauber, Brigitte Kuhlmann, Wilfried
Böse, Ulrike Meinhof, Jan-Carl Raspe, Gudrun Ensslin, Andreas Baader,
Ingrid Schubert, Willi-Peter Stoll, Michael Knoll, Elisabeth van Dyck,
Juliane Plambeck, Wolfgang Beer, Sigurd Debus, Joahnnes Timme, Jürgen
Peemöller, Ina Siepmann, Gerd Albartus y Wolfgang Grams.
La Revolución
dice:
he sido
soy
y seré
Fracción del Ejército Rojo –
Rote Armee Fraktion (RAF)
Marzo de 1998
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